sábado, 31 de enero de 2009

Tregua


Frío y sol. Sol de invierno, que es el más afectuoso, el más benévolo. Fui hasta la plaza Matriz y me senté en un banco, después de abrir un diario sobre la caca de las palomas. Frente a mí, un obrero municipal limpiaba el césped. Lo hacía con parsimonia, como si estuviera por encima de todos los impulsos. ¿Cómo me sentiría yo si fuera un obrero municipal limpiando el césped? No, ésa no es mi vocación. Si yo pudiera elegir otra profesión que la que tengo, otra rutina que la que me ha gastado durante treinta años, en ese caso yo elegiría ser mozo de café. Y sería un mozo activo, memorioso, ejemplar. Buscaría asideros mentales para no olvidarme de los pedidos de todos. Debe ser magnífico trabajar siempre con caras nuevas, hablar libremente con un tipo que hoy llega, pide un café, y nunca más volverá por aquí. La gente es formidable, entretenida, potencial. Debe ser fabuloso trabajar con la gente en vez de con números, con libros, con planillas. Aunque yo viajara, aunque me fuera de aquí y tuviera oportunidad de sorprenderme con paisajes, monumentos, caminos, obras de arte, nada me fascinaría tanto como la Gente, como ver pasar a la Gente y escudriñar sus rostros, reconocer aquí y allá gestos de felicidad y amargura, ver cómo se precipitan hacia sus destinos, en insaciada turbulencia, con espléndido apuro, y darme cuenta de cómo avanzan, inconscientes de su brevedad, de su insignificancia, de su vida sin reservas, sin sentirse jamás acorralados, sin admitir que están acorralados. Creo que nunca, hasta ahora, había sido consciente de la presencia de la plaza Matriz. Debo haberla cruzado mil veces, quizá maldije en otras tantas ocasiones el desvío que hay que hacer para rodear la fuente. La he visto antes, claro que la he visto, pero no me había detenido a observarla, a sentirla, a extraer su carácter y reconocerlo. Estuve un buen rato contemplando el alma agresivamente sólida del Cabildo, el rostro hipócritamente lavado de la Catedral, el desalentado cabeceo de los árboles. Creo que en ese momento se me afirmó definitivamente una convicción: soy de este sitio, de esta ciudad. En esto (es probable que en nada más) creo que debo ser un fatalista. Cada uno es de un solo sitio en la tierra y allí debe pagar su cuota. Yo soy de aquí. Aquí pago mi cuota. Ese que pasa (el de sobretodo largo, la oreja salida, la renquera rabiosa), ése es mi semejante. Todavía ignora que yo existo, pero un día me verá de frente, de perfil o de espaldas, y tendrá la sensación de que entre nosotros hay algo secreto, un recóndito lazo que nos une, que nos da fuerzas para entendernos. O quizá no llegue nunca ese día, quizá él no se fije nunca en esta plaza, en este aire que nos hace prójimos, que nos empareja, que nos comunica. Pero no importa; de todos modos, es mi semejante.

La tregua de Benedetti

*** *** ***

Me agrada el fragmento del diario de Santomé, no precisamente por aquello de “pero no importa, de todos modos, es mi semejante”, sino por la realidad que demuestra en el transitar diario de la rutina de cada uno de nosotros.

Todas las personas que nos cruzamos y aquellas de las que estando a escasos metros no miramos, aquellas que no existen para nosotros, fantasmas de la vida errantes, que nos transforman a su vez en lo mismo. Cada cual con su historia, cada cual tan ajeno.


viernes, 23 de enero de 2009

H. Newton

Sugerencia...


Judío nacido en Alemania, de la segunda Guerra mundial a las revistas de moda, de la seducción glamurosa a la muerte tras un Cadillac. Publicidad, revistas, arte, fotografía.

Fotógrafo que reestructura el concepto del desnudo en un contexto de conspiraciones norteamericanas/rusas, el comunicado de la existencia del SIDA y la evolución del cine hollywoodense.

Una formación que va del organizar con cierta creatividad sets de sórdida elegancia y erotismo, lo mejor en blanco y negro, recordando con guiños a las condiciones de espionaje, detectives y mujeres fatales; donde la influencia psicológica, se dice, es la fusión de lo femenino y el placer con la propaganda nazi y la crudeza militar.


Recién lo recuerdo tras ver unas fotos de una amiga (donde los elementos eran tacones, desnudez femenina y un puro), quizá algún día las ponga por acá…


Algunos enlaces:


Galeria en Ocaiw

Galeria en Kuoppa

Helmeut Newton

Nihilismo y corporeidad. Newton y el antidestino.

jueves, 15 de enero de 2009

Haze


Director: Shinya Tsukamoto
País: Japón
Año: 2005
Duración: 45 min. aprox

Trailer


Metraje que no supera la hora, algunos adjetivos: mórbido, asfixiante, errante, agónico, sangriento, abrupto, confuso y experimental.

Imagen: primero planos, giros rápidos, sucios, veyeuristas, tomas especulativas. Oscuridad. Sonidos.

Escenario: una red de túneles, tuberías, extraños compartimientos, agua. ¿Es de día o noche? Es una duda el transcurso del tiempo.

Personajes: Tsukamoto, una mujer y un “algo” maligno sumamente onírico, casi metafísico y pulverizador.

Duración: la exacta… y… quizá podríamos decir que le sobra un poco. Porque la intensidad de este filme se basa en la opresión que genera y ésta es sustentada por la duración, más, y quedaría sólo en una cinta experimental, vulgar, redundante y sin sentido.


Bueno, y va de lo siguiente:

A través de un desarrollo meramente psicológico se invita a acompañar en el transitar, incierto y delirante de persecución del protagonista, alterado, confundido y hasta cierto punto: enfermo. ¿Cómo no estarlo si de pronto se yace en una sucesión de túneles, luchando por la supervivencia para no morir como animal acorralado. Simplemente el objetivo es salir de ahí, la libertad.


Lo que me agradó:

-La carne y la sangre.
-Los sonidos.
-La escena de los dientes.
-La situación donde encuentra a la mujer, en una situación así uno piensa: cuánto no se amaría a esa otra persona al grado de ir al fin de todo con tal de no quedarte solo.


Recomendada. Es del tipo de película que muestra poco porque su idea es hacer que uno como espectador saque, si no les desagrada eso, adelante, a verla. Si les desagrada… pueden salir defraudados argumentado simpleza argumentativa.

lunes, 12 de enero de 2009

A Big Bang Love Juvenile A


46-okunen no koi

Director
: Takashi Miike
País: Japón
Año: 2006
Duración: 85 min. aprox.


Miike… tan raro… por eso me gusta, por lo bizarro (más allá de lo genial o espectacular, que sí tiene películas grandiosas a mí gusto).

Tratando a algunos actores:

Renji Ishibashi y Kenichi Endo: su papel aquí es menor, más bien los cito porque destaca el número de apariciones en películas de Miike… el primero como en 9 o 10, el segundo creo que en más de 13…

Ryo Ishibashi: aquí tiene una aparición breve como el alcalde de la cárcel… y con un rostro de muerto… en los ratos que sale se ve bien. También se le ha visto, entre otras claro, en: Audition (es el viudo) y en Suicide Club (un detective)… así mismo en la reciente temporada de Masters del horror.

Los protagonistas:

Masanobu Ando: me agrada su actuación y como se ve (no tanto como en Battle royale). También se le encuentra en la ya citada Battle Royale (el sujeto que para nada habla y se dedica a matar despiadadamente, me encanta), en Nightmare Detective (no me agrada su actuación ahí ni su personaje), Sukiyaki Western Django también de Miike, entre otras.

Ryuhei Matsuda:
actuación normal… hace las cosas como tiene que hacerlas, las cuales les resultan fáciles comenzando por su apariencia física. También sale en las dos Nightmare Detective y en otras… no tantas, en algunas papeles no tan importantes, además de que son (creo unas dos) tipo cortos.


Primera escena:
un anciano del tipo de los que meditan en posición flor de loto le charla a un púber el camino a tomar para ser hombre, esto en un fondo rojo. Luego en un fondo blanco un hombre se pone a danzar. (Igual sale un hombre leyendo… pero no recuerdo si va antes o después… creo que antes.)


Sobre lo que va y el comentario:


Es la relación… amistad y parece ser más que eso, entre dos prisioneros que por coincidencia ingresan al mismo tiempo a la cárcel, ambos bajo el cargo de asesinato. Se destaca más el porqué de Jun (Ryuhei Matsuda), está ahí porque apuñalo y mutilo hasta al cansancio a un cliente del bar gay donde trabajaba (no pudo huir de la escena). Shiro a diferencia de Jun, no está ahí por casualidad ya que anteriormente había estado en la cárcel, asesino, ladrón y violador (me imagino otras cosas también). Uno empieza a procurar el bienestar del otro (más aún con eso de que comparten celda) y el otro a estimar y sentir algo por su compañero… desgraciadamente existe una fatalidad que interfiere entre ellos.


Los personajes:

Alcalde: rencoroso y con cara de enfermo, hace lo que cree correcto, tiene ideales…

Jun: cumple con el estereotipo del homosexual pasivo.

Shiro: agresivo, hábil para las peleas (nadie puede con él), osado, con tendencias autodestructivas y un pasado lastimero.


Pues… veamos…

¿Han visto Dogville? Bueno, en cuanto al juego de cámaras y la fotografía por ahí va.
Planos oscuros con centros iluminados a capricho de una farola, resaltando un vacio y un suelo, un tanto minimalista… la fotografía es muy buena. Los destellos de música son apropiados (más allá de la ambientación producida por el viento, agua, etc.)

Fuera de eso, lo demás no me gusto, apreciación muy personal. Para mí es una simple secuencia de escenas donde uno no sabe si el valor se inclina en una trama policiaca truculenta o en la relación amorosa del par de presos (la cual por cierto me parece patética, como la desarrolla el metraje.) En realidad me decepcionó terriblemente, esperaba más… no sé, algo más gay o hasta más demencial (del tipo injustificable) y extravagante…. Pero no. Los personajes no se desarrollan para nada bien y la resolución del caso es muy aburrida y monótona.


Cosas que me agradaron:

-Los tatuajes de Shiro.
-La fotografía (ya lo había dicho).
-La metáfora de la pirámide y el cohete.


A mi gusto, perfectamente prescindible, pero si les agrada Miike tienen que verla. (Claro, igual si sólo es curiosidad.)


Arco iris + Mariposa + Cielo/Espacio = 46 millones de años de amor.

jueves, 8 de enero de 2009

Hierro 3 [Bin-jip]


Director: Ki-Duk Kim
País: Corea
Año: 2004
95 min. aprox.

Sitio oficial
Trailer


La historia trata de un joven que a primera instancia, vemos que su trabajo es volantear diferentes zonas en su motocicleta. Posteriormente apenas avanzando unos cuantos minutos conocemos la realidad, es un joven allanador de casas que se la vive violando la intimidad de las personas que andan de vacaciones, duerme en su cama, usa su baño, se sirve del refrigerador, etc., en compensación del alimento y hospedaje atiende los desperfectos de la casa, lava la ropa, alinea los cuadros, etc. ¿Cuánto lleva haciendo esto? no sabemos, pero por cada casa a la que entra se toma una fotografía con los retratos familiares, como si fuese su trofeo, un recuerdo,o la ilusión de tener un hogar. Esto cambia cuando al entrar en una residencia descubre que no estaba vacía. Coincidencia y error que reúne en esa realidad a este personaje y a una joven esposa maltratada. En silencio comparten su soledad, intiman psicológicamente y deciden partir juntos.


Un drama romántico… algo así como un poema que narra el encuentro y el amor entre dos fantasmas, sombras humanas, desde una perspectiva silenciosa, sutil y altamente contemplativa; usando como interpretes de esa situación a un par de personajes ajenos a la sociedad, donde podemos encajar a la perfección la frase que dice: “una imagen, una acción, vale más que mil palabras”. Los personajes omitiendo los diálogos, a base de miradas y acciones expresan todo un mar de ternura y pesimismo, de nostalgia y vaciedad existencial, de ahí la parte contemplativa por que las escenas son tan… inconcebibles, no que te hagan preso, no que puedas entrar a una casa o te la vivas en una motocicleta, no, sino la comunión tan intensa que puede transmitirse a base del silencio esgrimiendo miradas.

En cuanto a la técnica, la fotografía se me hace sumamente delicada, con la claridad adecuada, las tomas así mismo juegan una papel importante para transferir el sentimiento intuitivo de cada personaje y situación. La música agradable (ojalá alguien me pudiese pasar el soundtrack), el transcurrir de la trama… bastante líneal en sí (no se acude al pasado para aclarar cosas presentes.) y un tanto pausada. El argumento: interesante y simple.


Los personajes:

Tae-suk: experto en allanar casas, sin hogar en cualquier sentido de la palabra hasta que conoce a Sun-hwa. Nostálgico… y misterioso porque no sabes de dónde viene (en lo absoluto es un indigente), de problemas existenciales y perdido. Un fantasma. No habla. Le agrada el golf.

Sun-hwa: ex modelo, actualmente esposa de un hombre de negocios golpeador. Sumisa, triste, una sombra hasta que conoce a Tae-suk y le regresa la alegría perdida.

El esposo: agresivo pero con remordimientos, egoísta y vengativo. Fanático del golf.

Los demás: en sí acá sólo son dos, pero se necesita al esposo para que estos dos puedan interactuar como es debido. Los demás personajes sólo sirven para dar interés a los días de la pareja y posteriormente para establecer los obstáculos que tendrán que lidiar.


Escenas predilectas: curiosamente aquí no tengo alguna en especial…


Si no se ha visto no recomiendo leer lo siguiente:

Me encanta el concepto: Un par de seres solitarios se conocen y conocen y se aman en silencio. Huyen y viven su libertad en silencio y candor. Pero, entre las coincidencias que da la vida se atraviesa un obstáculo mayor que separa a los amantes. Sin embargo, él, evoluciona su espíritu y habilidades físicas, de modo que ya no busca más casa ni hogar, posición ni propiedad, simplemente ser con ella. Cursi, pero... es algo así como la espera del caballero andante, que después de todo llega, rompiendo el candado y llenando una casa vacia con vida.


Muy recomendable.