jueves, 27 de junio de 2013

Himizu


Director: Sion Sono
País: Japón
Año: 2011
Duración: 129 min. aprox.
Trailer

Género: Drama


Hoy es el 7 de mayo, el primer día del resto de mi vida.


¡Oh destino implacable de las sociedades humanas, que perdéis los hombres y las almas en vuestro camino! […] ¡Siniestra desaparición de todo auxilio! ¡Muerte moral! La mar es la inexorable noche social en que la penalidad arroja a sus condenados. La mar es la inmensa miseria. El alma, naufragando en este abismo, puede convertirse en un cadáver. ¿Quién lo resucitará?” ¿Lo recuerdas? Es un fragmento de Los Miserables de Víctor Hugo, novelista siempre muy centrado en la salud mental y moral. Y es que… independientemente del valor que le quiera cada quien dar al “alma”, si no crees en ella puedes sustituir la palabra por, no sé, “energía”, “mente”, vamos, “la psique”, es el hálito de nuestra vida. Himizu es un filme más que vertiginoso, violento y caótico, desesperadamente tierno y esperanzador; capaz de dirigir nuestra vista y no sólo eso, nuestro sentimiento a esta premisa.

Finalmente la vida se erige sobre deseos, sueños e ilusiones, cual alas de un ave, ¿qué ocurre cuando éstas se fracturan? No puedes volar, y yaces como los vestigios de una choza encallados en medio de un lago, sí, el monumento a la miseria en que el destino te sumergió. ¿Muy metafórico? A veces las cosas lo son menos de lo que parece.

Keiko, nuestra protagonista secundaria en algún momento le dice a Sumida que lo que pasa es que está enfermo, no es tan grave, sólo necesita descansar. Y sí, as personas se envilecen por aquello que les toca vivir, se trastornar, se confunden, muertos vivientes, caen enfermos y toman decisiones incorrectas, pero esto no significa una inevitable muerte, no son aves mutiladas, pueden sanar, pueden nuevamente levantar el vuelo; cuestión de no rendirse, de redimirse. 

Sumida es un adolescente sobreviviente a una de las catástrofes más enormes que ha sufrido Japón en su historia, el terremoto de 9 grados que el 11 de marzo del 2011 trajo consigo un tsunami que devastó a toda la nación, trayendo el fin de la vida para unos, el inicio de la muerte para otros, que como Sumida quien de por sí su vida ya era una miseria le sumergió más, en medio de una sociedad desecha y resentida; en medio de un seno familiar podrido. Este entorno es el que le formó, y si no fuese por ese nuevo hogar que encontró entre los indigentes, damnificados de esta calamidad, tan leales, fieles e inocentes, estaría por completo a merced de los abusos de un padre que añora verle muerto y una madre desinteresada. Por eso Sumida está perdido y el único sueño al que aspira es pasar desapercibido, no ver más, no sentir más aislado cual topo en su madriguera. 

Pero, creo que nadie está en este mundo destinado a estar solo, y a veces es más que cierto aquel dicho/refrán acerca de Siempre hay un roto para un desconocido. Y es cuando surge Keiko anhelante de amor; una compañera de clase de Sumida que está cautivada por su personalidad. A la vez que ella llega a convertirse en un pilar para él, él funge de escape para la triste realidad de ella.

Una historia donde los padres humillan y maldicen el día en que sus hijos nacieron, de miseria, de temor e incertidumbre a crecer, ser hombres y mujeres adultos, ¿ser alguien en esta vida?, de soledades, de pánico, de tendencias suicidas. Una historia que a pesar de todo esto es incapaz de victimizar al caído, porque su afán no es hundirlo sino levantarlo. Como en un principio lo escribir, es una emotiva historia tan tierna como esperanzadora… tanto así que en lo personal las 2hrs que duró se me fueron volando.

¿Qué puedo decir de Sion Sono? Sólo que es un extraordinario director capaz de reinventarse. De dejar en el pasado aquel lado cutre y freak de Suicide club para tocar otros puntos, como la alucinación psicópata de Cold Fish, la culposa sexualidad de Guilty Of Romance o el amor filial de Be Sure to Share, así como el talento de manipular un manga y conseguir el guión de esta película. Que además, tiene otros aciertos, la caracterización de los personajes: histérica.  Una fotografía fría y húmeda y una música… para nada rebuscada y ¿por qué no?, ideal, Mozar y Barber. 

Hace unos meses ya que la vi en la Cineteca Nacional y me dejó encantado, a falta de tiempo apenas vengo escribiendo esta recomendación pero ya que puedo lo hago. No esperes más, me arriesgo a pensar que te gustará.

BALADA DE LAS COSAS SIN IMPORTANCIA

Reconozco sin dificultad las moscas en la leche;
reconozco al hombre por el vestido;
reconozco el buen tiempo y el malo;
reconozco la manzana en el manzano;
reconozco el árbol al ver la resina;
conozco cuándo es todo igual;
conozco quién trabaja o descansa;
conozco todo, excepto a mí mismo.

Reconozco el jubón por el cuello;
reconozco al monje por el hábito;
reconozco al señor por el vasallo;
reconozco por el velo a la monja;
reconozco cuándo un tramposo habla en su jerga;
reconozco al loco alimentado de nata;
reconozco el vino por el tonel;
conozco todo, excepto a mí mismo.

Conozco al caballo y a la mula,
conozco su carga y su fardo;
conozco a Beatriz y a Isabelita;
conozco la ficha que se cuenta y suma;
reconozco la visión y el sueño;
conozco el pecado de los bohemios;
conozco el poder de Roma;
conozco todo, excepto a mí mismo.

Príncipe, en definitiva, lo conozco todo;
conozco a los de buen color y a los pálidos;
conozco a la Muerte que todo lo consume,
conozco todo, excepto a mí mismo.

François Villon.


La vida es importante pero deben de haber aún cosas más importantes.


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