miércoles, 1 de marzo de 2017

Kimi no na wa


Your Name

Director: Makoto Shinkai
Guionista: Makoto Shinkai
País: Japón
Año: 2016
Duración: 106 min. aprox.

Género / Tópico: Animación - Drama - Ciencia ficción - Romance / Catástrofes - Historias cruzadas

Sinopsis: Taki y Mitsuha descubren un día que durante el sueño sus cuerpos se intercambian. A medida que consiguen superar torpemente un reto tras otro, se va creando entre los dos un vínculo que superará el tiempo y el espacio. 


NOTA: 9.4 / 10


Cuenta una leyenda japonesa que las personas predestinadas a conocerse llevan desde su nacimiento un hilo rojo atado a su dedo meñique. Este hilo nunca desaparece y siempre permanecerá atado a pesar del tiempo y la distancia. No importa cuánto tardes en conocer a esa persona, el tiempo que pases lejos de ella, ni si quiera si vive al otro del mundo; tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, el hilo puede estirarse hasta el infinito y jamás se romperá. Así es como el anciano de la luna cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo en su dedo, un hilo que guiará sus almas para que nunca se pierdan. 

Kimi no na wa o Tú nombre –el anime que enamoró a Japón– es la última película de Makoto Shinkai. De quien sólo he visto 5 centímetros por segundo (2007), Viaje a Agartha (2011) y El jardín de las palabras (2013). Y no es porque es oficialmente el anime estrenado en cines más exitoso de todos los tiempos (superando a El viaje de Chihiro) o por el cúmulo de premios que lleva encima. No, no es por eso. En realidad me ha encantado. Es una película… “redonda”. Endiabladamente cursi, capaz de arrancar un par de suspiros y dejarte al finalizar una estúpida sonrisa en la cara… mientras miras pasar los créditos. Escuchando el tema de cierre

Siempre aquel sueño extraño, imposible de recordar. Es como si algo te faltase, algo importante que no deberías de haber olvidado, siempre esa sensación de estar buscando algo o a alguien. Mitsuha es una chica que ha vivido toda su vida en un tranquilo pueblo a orillas del lago, aburrida de ello su mayor deseo es conocer Tokio. Por su parte, Taki es un chico que reside en Shinjuku, Tokio, uno de los distritos más concurridos del mundo. Sin saber exactamente como, uno empieza a soñar con la vida del otro, intercambiando sus cuerpos. Mitsuha se despierta en el cuerpo de Taki, y Taki en el de Mitsuha. ¡Qué divertido! Conoceremos así la vida en la gran metrópolis en contraste con la vida de campo en el seno de una familia tradicional y costumbrista. La manera en cómo se adaptan Taki y Mitsuha hallando maneras para comunicarse y poniendo reglas a esta transitoria e inevitable situación: ¡No gastes tanto dinero! ¡No llegues tarde! ¡No toques mi cuerpo! ¡No alteres mis relaciones personales!, son ejemplos, pero no es tan sencillo, porque así como los sueños, son cosas que se tienden a olvidar al despertar. Les acompañaremos compartiendo sus vidas e influyendo ambos en sus personalidades, de tal modo que es imposible no desear, no intentar encontrarse. 

¿Qué divertido?  Por supuesto que NO, bueno, no tanto. Es un tema trillado que hemos visto infinidad de veces, y además me recuerda a dos películas que me dan náuseas, The Hot Chick (2002) con Rob Schneider y Freaky Friday (2003) con Lindsay Lohan. Motivo por el cual subestime esta encantadora película… no esperaba mucho pero me dije: vamos, es Makoto Shinkai, el trailer luce divertido y la animación extraordinaria. Kimi no na wa no es sólo es, es una auténtico vaivén de emociones. Ojo, en efecto es el filme más comercial (al menos más que las películas que he visto) de Makoto, pero no menos extraordinario.

Su loca premisa adolescente es sólo el inicio de un entramado de sucesos que nos remitirá a una romántica tragedia griega (no cito el nombre, no quiero hacer spoiler). Sólo Makoto es capaz de ofrecernos semejante realismo revestido de ciencia ficción y fantasía, y de la forma más natural, a veces sí, lo admito, apostando por la lágrima fácil, pero sin esos puntos de vista muchas veces sobrados que hacen ver las cosas más complejas de lo que son. Todo fluye con sencillez y parsimonia: la relación espacio tiempo, una inminente catástrofe natural y el misticismo japonés. 

Me atrevo a suponer que es una película que disfrutarás. El guion y sus giros argumentales nos tienen sujetos durante todo el metraje (que duplica el de la mayoría de sus producciones). Es muy bonita. Llena de magia y sensibilidad. En cuanto a su apartado técnico, un deleite. La calidad de animación en las obras de este director es genial, paisajes sumamente detallados, time-lapse’s, hermosos cielos estrellados y tomas aéreas; pocos animadores ponen tanta atención a sus escenarios. La música compuesta por la banda de rock pop japonesa Radwimps es otro aspecto a destacar, y eso que no soy muy de escuchar música en japonés (no me gusta sentirme como si estuviera en un anime), hace el énfasis perfecto en las escenas justas para despertar esa emoción que busca, casi podría escucharla infinidad de veces. Y el final, ¿qué puedo decir? con semejante historia aderezada con tal calidad de animación y música… da igual el que fuese, sería el ideal. 

Humm… a diferencia de las películas que suelo ver (en la madrugada), ésta la vi a las 6am. Me dejó muy de buenas. Cuando vi El jardín de las palabras no escribí nada, no tuve tiempo y luego lo olvidé pero creo que es recomendable. Cuando vi Viaje a Agartha si escribí una reseña que no la publiqué (por ahí la tengo)… finalmente no me gustó, poco original, bastante ghibliana y lejos del tema romántico común en Makoto. Cuando vi 5cm por segundo hace 7 años me gustó aunque no la recuerdo, seguramente es recomendable. Lo que me queda pendiente es Voces de una estrella del 2002 y El lugar que nos prometimos del 2004. Espero verlas pronto, y charlar de ellas por acá. 



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